"Psicosis", "La matanza de Texas", "Sé lo que hicísteis el último verano"... en "Los ojos del mal" hay algo de todas estas películas. Curiosamente, todas tienen algo en común, no auténticos taquillazos y referentes del cine de terror. La primera, una auténtica joya del género, cuyo efectismo ha sido muy difícil de volver a imitar, ha legado al guión que firma Dan Madigan el escenario y la personalidad asesina de su gerente. Sin embargo, las víctimas nada tienen que ver con las escogidas por Norman Bates. El tímido Norman no se hubiera atrevido ni a chistarle a estos delincuentes juveniles criados en circunstancias extremas y acostumbrados a sobrevivir en la aterradora jungla urbana. Por esta razón el asesino escogido es un monstruo que nada tiene que ver con la fragilidad que Anthony Perkins. "Los ojos del mal" es una típica película de terror adolescente pero con la crueldad en sus imágenes de nuevas propuestas como "Saw" o "Hostel".
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.