Una ciudad al norte, costera. Una ciudad en la que nadie mira al mar, porque el mar es aquí rutina semanal, trabajo diario. Un grupo de hombres que viven en ella, que cada día recorren sus calles en cuesta, que hacen de sus bares trinchera, de sus barras soporte de esperanzas y silencios. Esta es su historia, una historia de presencias y ausencias, de fragilidad y blindajes, de tiernas y calladas esperanzas.
