Lo que tiene en común "Los aires difíciles" con "Heroína" (2005) o "Las razones de mis amigos" (2000) es el drama de gran calidad, hecho intenso a base de gestos contenidos y una dirección de actores generosa y realista. Gerardo Herrero es uno de los mejores productores de España, pero también un director solvente. Con "Los aires difíciles" Herrero vuelve a adaptar una novela de Almudena Grandes, después de "Malena es un nombre de tango" (1996), y lo hace con la misma calidad . El protagonismo masculino, a través del personaje de Juan (José Luis García Pérez), es casi una novedad en el reciente cine de Herrero, pero vuelve a estar tratado con la intimidad y delicadeza con que el director viene firmando sus películas. José Luis García Pérez consigue un protagonista firme a pesar de sus debilidades y dolores, y encabeza un reparto magnífico entre las que se destaca Carme Elías. El cine español entra en 2006 con buen pie y esta película es una de las aportaciones más afortunadas. Los aires difíciles tiene el peso de las pequeñas tragedias humanas sobrevolando toda la película pero, sin embargo, deja lugar a la esperanza al lanzar un bello mensaje de segundas oportunidades. "Los aires difíciles " es una película nostálgica, teñida de la melancolía del mar y los paseos, construida sobre un guión excelente que ha primado las conversaciones y la construcción sutil de unos personajes de carne y hueso.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.