Wayne Wang es uno de los directores norteamericanos (aunque nacido en Hong Kong) con una trayectoria más difícil de encuadrar bajo una etiqueta: en los últimos años ha llegado del cine más independiente y excéntrico ("Cómete una taza de té", 1980) a "Maid in Manhattan" (2002) con Jennifer López y Ralph Fiennes, dejando detrás títulos como "El club de la buena estrella" (1993), "Smoke" y "Blue in the face" (ambas de 1995). "Las últimas vacaciones" está más cerca del cine comercial norteamericano que ha hecho en los últimos años, debido en parte a la presencia de Queen Latifah ("Se armó la gorda") en el papel protagonista, pero el filme tiene no obstante la suficiente dulzura e inteligencia como para ser atractivo a una audiencia amplia y diversa. Aunque los anuncios aprovechan algunas de las imágenes más toscas de la película, "Last Holiday" hace un buen papel cuando adopta un tono humilde, mostrándose como una película hermosa y bienintencionada digna de su director. Queen Latifah, además e inesperadamente, hace una interpretación sorprendente de una mujer que, habiéndosele diagnosticado una enfermedad terminal, emprende su viaje soñado por Europa. Wayne Wang consigue extraer oro de una fórmula manida y vieja, renovando la idea del viaje estadounidense por Europa, gracias a un tono amable, enternecedor y emocionante. Es llamativa la diferencia entre las escenas más sencillas, bordadas por Latifah y unos secundarios fantásticos de la talla de Gerard Depardieu, entre aquellas más elaboradas y caras, que funcionan peor y ralentizan el ritmo verdadero de esta joyita imperfecta.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.