Santiago, Marta y Carlos se reúnen una vez al mes para comer juntos, siempre en el mismo restaurante. Se conocen desde la universidad, hace ya más de quince años. Entonces compartían muchos sueños e ilusiones, pero con el paso de los años cada uno ha seguido su propio camino. En una de esas comidas, Carlos pide prestados cuatro millones de pesetas a Santiago y otros cuatro a Marta porque su empresa de informática tiene problemas con un proyecto que están desarrollando.
