Las mujeres perfectas es una remake del filme de 1975, que fue protagonizado por Catherine Ross y Tina Louise, basado en la novela de Ira Levin. La historia original se relaciona con el género del suspense y el terror, pero en este caso el director Frank Oz y el guionista Paul Rudnick optaron por la comedia. En la historia, Joanna Eberhart es una ejecutiva de la televisión que pierde su trabajo tras el accidente de un concursante en uno de sus reality shows. Su marido, Walter, que trabajaba para ella, también renuncia y deciden mudarse junto a sus hijos a la comunidad de Stepford en Connecticut. Cuando llegan, descubren que las esposas del lugar son dedicadas amas de casa, con tiempo para cocinar, limpiar, hacer ejercicio con sus vestidos y tacones, y estar preparadas con lencería atractiva para sus maridos por la noche. Todo esto abruma a Joanna que consigue entablar una amistad con Bobbie, una mujer feminista que odia a los hombres; mientras su marido se divierte en la Asociación de hombres de Stepford que se ubica en una imponente mansión, donde Walter descubre el secreto que esconde el lugar el cual no arruinaré con esta crítica aunque aquellos que recuerdan el filme original se perderán la sorpresa. La película cuando se realizó en su momento poseía ciertas ideas explícitas de feminismo que eran claras y polémicas en el momento, como la idea de que el hombre necesitara una mujer que fuera perfecta ama de casa y dispuesta a vivir bajo las ordenes de su marido.
En esta nueva versión el suspenso original se ha evaporado, dando lugar a una comedia sencilla y poco agresiva, que oculta todos los puntos originales que contiene la novela de Levin. El secreto oculto de la historia no es tan secreto si han visto la versión original o si se ha prestado atención al trailer, ya que ocultamente lo desvela.
El problema con este filme es que en cada escena en que esperamos que se critique a la sociedad actual, que es el propósito original de la historia, el filme se esconde como con temor de arriesgarse a decir lo que la audiencia quiere ver y oír.
Nicole Kidman no nos sorprende con este trabajo, ya que su personaje es sencillo y poco arriesgado; Bette Midler es tan graciosa como siempre y Glenn Close nos sorprende con su lado cómico. En cambio, el papel de Matthew Broderick no consigue mantenerse en una línea recta, ya que cambia cada 15 minutos adaptándose a la necesidad del guión y la historia.
En resumen, 30 años después, la nueva comunidad de Stepford le da la bienvenida a una pareja gay, un detalle que no habría sido aceptado por las mujeres de Stepford de 1975, esta repleta de mansiones, y todo el mundo es blanco.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.