Ladrones de mentes es un producto realizado para mayor gloria de su protagonista, Wesley Snipes. Íntegramente pensado para su lucimiento personal, esta historia carece de sentido y de trama argumental. Un excombatiente de Bosnia, que decide dejar atrás sus fantasmas para casarse con su novia policía, es secuestrado e inyectado con una droga letal, comenzando entonces una carrera contra reloj para su salvación, y la de las futuras víctimas de la misma. La calidad interpretativa de este action-man, es sobradamente conocida por todos. Con un público fiel, obtenido básicamente gracias a su participación en la saga vampírica de Blade, este tipo de héroes ya no venden como antes. En la actualidad, el prototipo de hombre que triunfa, es aquel que muestra sus sentimientos y su sufrimiento, luchando de una forma más realista y con consecuencias. Snipes tendrá que variar su forma de actuar, si quiere adecuarse a los nuevos tiempos, y con productos como este filme es muy difícil que lo consiga.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.