El panorama dista de ser idílico para la familia Heywood. En un momento de debilidad etílica y desesperada, que desearía que no hubiera tenido lugar nunca, Jack tuvo un affaire con una de sus empleadas y ahora se encuentra a sí mismo durmiendo en el sofá de la oficina de su languideciente empresa de transporte aéreo.
Esa mañana, Jack se reúne en su oficina con un banquero y un abogado para intentar solucionar los problemas económicos que asfixian a su empresa. Mientras, Alison, la mujer de Jack y madre de Ben y de Frankie, está en la cocina de su hogar inglés, hablando con su madre, Janet, quien pide a Alison que piense en lo mejor para los niños y que permita a Jack volver a casa.
Las cosas que una vez consideró importantes -si debía o no perdonar a un marido que tuvo un desliz o cómo resolver las tribulaciones económicas- se tornan de repente secundarias para Alison y Jack cuando reciben la noticia de que su hija Frankie ha sido atropellada por un 4 x 4 y se encuentra en el hospital.






