Ni Michael Douglas, ni mucho menos Kieffer Shutherland y Kim Basinger, tienen en "La sombra de la sospecha" el vehículo que necesitan para salir del bache fílmico en que se encuentran sus carreras. Lo de Kieffer Sutherland parece no tener solución por el momento, y no parece ésta la película que vaya a ayudarle a salir de la televisión. Kim Basinger interpreta a una de las primeras damas estadounidenses menos expresivas del cine, y sigue confirmando que su aparición en "L.A. Confidential" fue un accidente afortunado en su trayectoria profesional. Pero ver a Michael Douglas en un thriller washingtoniano tan poco inspirado como éste, tan carente de suspense y en el que abunda la estulticia es más intrigante y desolador. El actor puede no siempre elegir bien sus papeles, pero esperamos que "La sombra de la sospecha" pase rápido por los cines para que el daño a su carrera sea menor. Su trabajo no merece de todos modos ninguna contemplación favorable, pues no parece mostrar ningún interés en salvar una película disfuncional y sosa. El director Clark Jonson pone toda la carne en el asador en el aspecto visual y narrativo, consiguiendo espectaculares imágenes y momentos vibrantes que, sin embargo, resuenan en el vacío del flojo guión de George Nolfi. A la película le falta en todo momento algo de visceralidad, le sobra planificación y sufre de una incapacidad para ofrecer lo que insinúa, con resultados bastante molestos.
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