Gregoria es una mujer con un marido que no la respeta y una vida vacía. Para sobrellevar esta situación ella se apoya en su fe religiosa, pero llevada al extremo de la locura, lo que le hará poner fin con su pasado y buscar un lugar mejor en un pueblo gallego llamado Cariño gracias al consejo de un desconocido, de nombre Amable, que se cruzará en su camino poco antes de morir. En Cariño hallará precisamente eso: cariño. El cariño de un niño por el que se juega la vida nada más llegar y al que después cuidará como empleada de una familia pudiente. Pronto volverá a aflorar su locura, y el peso del pasado unido al tormento del presente la harán verse envuelta en una situación límite para su integridad y la de los que le rodean.
Gregoria cobra vida de la mano de Carmen Maura, en una buena interpretación de la actriz que mantiene en vilo al espectador con el simple gesto de su rostro a lo largo de todo el film. Ana Fernández en el papel de mujer joven atormentada que guarda las apariencias familiares también rinde a buen nivel en la cinta.
Juan Margallo, Evaristo Calvo y Santiago Barón completan un equipo interpretativo fundamental para que la película tenga enganche. Hector Carré a la dirección no se ha dejado grandes detalles por pulir. El director, bastante metódico y que no deja lugar a las sorpresas en sus rodajes, nos muestra una cuidada puesta en escena.
Las caracterizaciones, la iluminación y los exteriores son realmente acertados, y la banda sonora también es correcta. La fotografía por su parte tiene un mérito reseñable y el vestuario pasa desapercibido, algo de agradecer en este tipo de películas.
En definitiva, se trata de una cinta bien elaborada en la que se habla de situaciones de la vida cotidiana como la falta de cariño y vacío emocional, la educación de los niños o el maltrato físico y psicológico dentro de una trama en la que uno acaba por no creer nada de lo que está viendo en pantalla.
Esto es debido a que se le muestran los hechos a través de los ojos de una enferma mental. Y este puede ser el hecho por el que a muchos no les llegue a gustar la película y a otros sin embargo les pueda encantar. Personalmente la considero una película digna de ser vista, pero que no quedará marcada en mi memoria.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.