Los británicos tienen un don para crear cuentos infantiles oscuros que se regodean en la crueldad y en la desgracia de los más pequeños, sin pasar de la moralina final y de un cierre positivo. "La niñera mágica" posee un ligero exceso de estos dos toques finales, pero aún así es un espectáculo divertido de ver y que atrapará a los más pequeños, quienes disfrutarán oscuramente de las desgracias que los siete pequeños protagonistas sufren. La película es interesante en comparación con la mayoría de historias con que los niños se encuentran en el cine: la excentricidad parece ser un valor en sí mismo en "La niñera mágica", aunque también la disciplina y la ética son temas importantes. La diferencia es que son explicados sin edulcorantes y sin establecer una relación demasiado agresiva entre causa y efecto, y entre causa y castigo. El tempo que el director Kirk Jones y el guión de Emma Thompson crean en el filme conseguirá intrigar así mismo a cualquier espectador adulto con ganas de presenciar un cuento infantil distinto: las preguntas y problemas que se plantean en la historia son muchos y serios, y se resuelven hacia el final de manera satisfactoria. Emma Thompson tiene aquí uno de sus papeles más extraños, cercano de alguna manera al de la profesora Trelawney de "Harry Potter y el prisionero de Azkaban"; de hecho interpreta uno de los personajes más curiosos que se han dejado ver por el cine en mucho tiempo y uno al que pocas estrellas se atreverían a dar cuerpo. Nanny McPhee, la niñera mágica, es una versión invertida de Mary Poppins, fea y antipática, que se vuelve seductora en el largo recorrido.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.