Paul Mayeda Berges lleva colaborando como guionista con Gurinder Chadha ("Quiero ser como Beckham") desde el año 2000, con la hermosa producción "¿Qué se está cociendo?". Aquel primer guión nos introducía amablemente en las cocinas de cuatro etnias distintas, durante el día de acción de gracias estadounidense. Berges vuelve a los fogones, utilizando menos salsas y más aromas, haciéndose cargo de la historia escrita y la imagen. El subgénero de la comida, que ha crecido inusitadamente en los últimos años, es uno de los más homogéneos que hay, con una calidad media bastante sorprendente y unos rasgos característicos a los que esta película no escapa. Para comenzar, el elemento agridulce es básico en una receta cuyo ingrediente principal es el romance. Por algún misterioso motivo, estas películas suelen ser eminentemente femeninas, ya que sus protagonistas son mujeres atrapadas entre una dulzura natural y la necesidad de afirmación personal, con la consiguiente confusión sentimental que esto provoca. "La joven de las especias" remite en todos estos apartados a películas como "Woman on top", con Penélope Cruz, a "Bella Martha", "Comer, beber, amar", "Como agua para chocolate", "La ventana de enfrente" y "Un toque de canela". Películas similares en muchos aspectos, pero que mantienen una unicidad similar, del mismo modo sutil con que el sabor de un manjar cambia según quien lo cocine. Berges introduce el misticismo en la fórmula, distinto al psicoanálisis de "Bella Martha" pero con un mismo fin: narrar, a fuego lento, permitiendo disfrutar de los aromas, el viaje interior de su protagonista y la fusión final satisfactoria de todos los ingredientes.
Jerry Bruckheimer nos trae su primera película en 3-D, una cinta para toda la familia en la que descubriremos que existe un programa encubierto del Gobierno...