La brillante pero que se prodiga poco, Rachel Weisz, interpreta en esta película a una mujer capaz de inspirar un amor tan puro y verdadero que traspasará el tiempo. Darren Aronofsky la dirige junto a Hugh Jackman en un filme de ciencia ficción en el que se recorre diferentes momentos históricos y que envuelve al espectador en una especie de máquina del tiempo. Lo más divertido es que acaba perdiendo la percepción del momento histórico en el que está y ve de lo más natural que el escenario, el vestuario, y los secundarios cambien de un modo continuo. Llega un momento en que, por el juego de luces y sombras con que juega el director de fotografía, se pierde el concepto espacio/tiempo y se siento uno un personaje más de la trama. Los dos actores principales, Rachel Weisz y Hugh Jackman tardan un tanto en convencer de su química como pareja, pero acaban haciendo creer que, de veras, son dos almas unidas a través del tiempo y el espacio en una comunión de amor... que enternece. Como película es recomendable, sobre todo, para un viernes por la tarde que uno no tenga planes muy definidos. Únicamente hay que tomar una precaución: aquéllos que esperen ver al Lobezno de X-Men se llevarán un chasco.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.