Los que esperen mucho de Brian de Palma o del guionista James Ellroy saldrán seguramente defraudados de "La dalia negra"; recomendamos prudencia ante un producto imperfecto pero con aspectos muy interesantes, generalmente entretenido y algo por encima de la media. De Palma, director minucioso donde los haya y esteta reconocido, lucha contra viento y marea para recrear el cine negro clásico en este acercamiento a uno de los crímenes más conmovedores de la antigua historia americana. Pero hay demasiados elementos jugando en su contra, algunos causados por el propio director. La crítica más seria que puede hacérsele a la película es que el grupo de intérpretes, salvando a Hillary Swank, se mueve sin coherencia y con poco verismo pareciendo que los actores, especialmente Hartnett y Johansson, son demasiado jóvenes para transportar con verosimilitud los difíciles papeles que les tocan. Pero con 27 y 21 años otros actores, especialmente en el cine clásico, dieron algunas muestras de gran talento, como Lauren Bacall, que tenía la misma edad que ahora Johansonn, en "El sueño eterno". Efectivamente, el mayor problema al que se enfrenta "La Dalia Negra" es la cantidad de comparaciones que el propio De Palma parece invitarnos a hacer. El filme queda reducido a la sombra de lo que podría haber sido. Se ve que las intenciones de Ellroy y De Palma son superiores a lo que consiguen, cuando toman la interesante decisión de contemplar no sólo la trama policíaca, sino la psique de sus protagonistas y el estado emocional en que quedó sumida la población estadounidense tras el violento asesinato de Elisabeth Short en 1947. Por eso, repetimos, recomendamos prudencia: si uno espera sencillamente entretenerse, pasar un buen rato entre las oscuras tramas de Ellroy, ricas en sexo y muerte, la película resultará estupenda.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.