Una película imprescindible. La vida del austriaco Gustav Klimt llevada al cine con el uso de más de 120 recursos estilísticos. Todo un reto para el director y guionista, Raoul Ruiz, quien ha explicado: "los escenarios sufren cambios imperceptibles por el movimiento de objetos y paredes, la fuente de luz se traslada, los movimientos del actor siguen una coreografía y la acción se fragmenta". Es la pintura llevada a la gran pantalla; un homenaje a la vida y la obra de Klimt. El artista que se reveló contra la pintura academicista de finales del siglo XIX y que, denostado en su Viena natal, se convirtió en un referente del París de vanguardia. Klimt fue uno de los precursores del Art Noveau y John Malcovich, uno de los actores más selectivos con los personajes a los que interpreta, se arriesga con un personaje demasiado hecho a su medida. Klimt fue el autor de cuadros plagados de sensualidad y erotismo, cualidades que Malcovich suele imprimir a sus personajes. Por esta razón su interpretación está cargada de responsabilidad. Esta es una cinta para desgranar la vida de un gran artista, acercarse a los personajes que han influido en el arte y el diseño de los últimos 110 años, y para conocer la inspiración y el simbolismo que plagan toda su obra. Belleza, ritmo, armonía, cuerpos, sensualidad, erotismo misterio y tormento. Es una historia en la que la normalidad se transforma en la excepción y lleva a la locura. Hay muchos alicientes para acudir a ver "Klimt" a las salas de cine: grandes interpretaciones, una dirección comprometida, conocer qué movía a aquellos que revolucionaron el arte contemporáneo y ver la génesis de algunas de las obras más bellas y carismáticas de la historia del arte.
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