En un mundo poblado por seres salvajes, entre los restos de una civilización arrasada, sobreviven unos pocos seres humanos. Embrutecidos, han perdido la capacidad de hablar y se comunican por gestos; luchan a muerte por la comida, por un refugio y hasta por la propia vida. Rodada en blanco y negro prácticamente sin diálogo, se trata de la primera película del director Luc Besson.
