Apreciado y respetado por sus hombres, considerado el capitán de submarino con más experiencia de la Armada Soviética, el capitán Mikhail Polenin es relevado de su puesto al mando del K-19 cuando los dirigentes soviéticos deciden que no está acondicionando el submarino insignia de la Armada rusa con la suficiente rapidez para realizar su viaje inaugural.
