El retorno de Jean Claude Van Damme no sorprende a nadie. Se nota que el director de esta cinta, Philippe Martinez, está al servicio de la estrella de las artes marciales. Como su nombre lo indica, este filme gira en torno a una cruda venganza que un gangster lleva a cabo cuando asesinan a su esposa, dejándolo a cargo de su hijo y una refugiada china. Su lucha será nada más y nada menos que contra las famosas Triadas Chinas. Viendo el argumento es normal que sintamos una sensación de dejà vu. Tanto la historia de gangster vengador, cuyo precedente más recordado podría ser Camino a la Perdición, como su musculoso protagonista, son conocidos por el espectador. Esto no tendría porqué ser necesariamente un handicap negativo para el film, pero sí lo es la realización y las interpretaciones del mismo. Van Damme fue una figura muy conocida en los años ochenta y parte de los noventa, pero en el cine actual su figura se difumina. Nunca se ha destacado por su capacidad interpretativa y actualmente se ve superado por nuevos jóvenes que ocupan su lugar. Este filme es carne de reposición televisiva, sin ningún interés en particular para el público salvo para los incondicionales del actor.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.