Albert Pomeroy será acusado por el asesinato de su mejor amigo y socio, quien había invertido una gran suma de dinero en el negocio que tenían en común. La mujer del difunto, una guapa y perspicaz joven, declarará a su favor en el juicio, resultando el veredicto inocente. Pero lo que no sabe el engreído Pomeroy es que todo es una encerrona de la astuta joven para poder recuperar el dinero de su marido, con la incesante ayuda de la policía.