De la muy prolífica carrera de John Stockwell, director de esta película, hay poco que destacar. Inmersión letal no va a contribuir a darle un nombre a este actor, guionista y director que abarca mucho pero aprieta poco. De Into the blue, título original de la película, puede decirse sobre todo que es demasiado larga. De hecho, sólo media hora después de empezada ya parece extensa, pero el efecto después de casi dos horas es desalentador. Este largo anuncio de bañadores trata sobre unos intrépidos buceadores que encuentran un tesoro sumergido, pero que en el rescate del pecio tienen que vérselas con otros cazatesoros muy malos. Es impresionante que una película de acción que combina en su historia a unos atractivos protagonistas, un accidente aéreo, tiburones asesinos, traficantes de drogas, persecuciones en coche y, por supuesto, la búsqueda del tesoro pirata, resulte tan mortalmente aburrida. Por un lado el guión abusa de las casualidades desde el comienzo, difíciles de tragar. Por otro lado hay demasiados personajes, que complican innecesariamente la trama, y no hay un desarrollo real de los protagonistas, con la consiguiente sensación de que da un poco igual lo que pueda ocurrirles. No entra dentro de la crítica de cine comentar la ropa de baño que aparece en una película, pero entre tanto vacío de guión, el bikini de Jessica Alba es uno de los elementos a los que el director ha dedicado más atención. Los actores no actúan en Inmersión letal, se contentan con nadar. El director consigue que, pese a que Alba y Paul Walker pasan semidesnudos toda la película, o con sus ajustadas ropas mojadas, entre ellos no haya la más mínima química. Desconocemos si hay un club de fans de películas que transcurren en el mar, pero Inmersión letal es sin duda la peor entre La playa, Le llamaban Body o Waterworld. Algunas de sus tomas acuáticas, no obstante, son bellas, y podrían encajar bien en un documental de la National Geographic.
De Niro y Pacino, dos detectives a punto de jubilarse que van a recibir un último caso, el de un asesino cuyo objetivo son los criminales que han quedado en libertad.