Desacierto tras desacierto "Honey Baby" tiene pocos elementos de interés, es aburrida durante casi todo su metraje, y sólo algunos planteamientos demasiado intelectuales para ser disfrutados sin otros alicientes son dignos de recordar. El director finlandés Mika Kaurismäki no suele tener suerte con la distribución de sus películas, tal vez debido a la indeseada competencia con su hermano más talentoso Aki. "Honey baby" la dirigió entre "Moro no brasil", de 2002, y la reciente "Brasileirinho". Pero en este caso, el hecho de que la película se estrene en España casi tres años después de su estreno finlandés puede deberse sencillamente a la baja calidad de la cinta. No hay ninguna brillantez en este drama enrevesado pero aburrido, pedantemente inspirado en el mito griego de Orfeo y Eurídice. Ni siquiera la opción de convertirlo en una road movie lo hacen original: salvando las distancias entre una obra y otra sabemos que Jean Cocteau propuso lo mismo en 1950, con su "Orphée". Hay también, en "Honey baby", lirismo y algo de surrealismo, sueños abarrotados y enrojecidos que, sin embargo, terminan pronto, para devolvernos a la insustancial realidad propuesta por Karurismäki y su torpe acercamiento a Rusia, o las relaciones entre hombres y mujeres. Excesivo, en los aspectos más negativos. Gustará a los muy fanáticos del director y a su gusto retorcido por las mezclas más absurdas. No es la mejor puerta de entrada para conocer a este director, solvente y sobrado en otras ocasiones.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.