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La cruel personalidad del asesino Hannibal Lecter tuvo que tener un origen y esta película cuenta, siguiendo la última novela de Thomas Harris sobre el personaje, cómo se generó el sociópata más famoso de la historia de la literatura y del cine. El personaje inquietante, perverso y sibarita creado por Harris fue un día un niño, un adolescente y un joven que derivó en el monstruo.
Según Harris, Lecter nació el 20 de enero de 1938 en Lituania. Es aquí donde se sitúa la acción inicial de “Hannibal. El origen”. La trama que dirige Peter Webber empieza cuando la Unión Soviética redefine sus fronteras tras la Segunda Guerra Mundial. Territorios que antes eran independientes pasan a estar bajo el férreo gobierno soviético y en Lituania un joven huérfano, mudo por los traumas vividos, ingresa en un orfanato. Allí empieza a forjarse una personalidad inquietante que, a pesar de carecer de la facultad del habla, desarrolla una serie de habilidades para defenderse de las novatadas de sus compañeros.
El joven Hannibal, pasados los años, logra evadirse del centro y llega a París donde espera reunirse con su único familiar vivo... o al menos es lo que él piensa. Sin embargo, la personalidad del futuro asesino ya ha empezado a forjarse.
Esta es la parte de la historia en la que se ve cómo, sutil y constantemente se ve cómo va surgiendo ese ser sin compasión cuya brillante y única inteligencia le hacen destacar en todo lo que se propone. Esta cinta cuenta con todos los ingredientes que caracterizaron a las dos anteriores entregas cinematográficas sobre el asesino que conjuga una educación extremadamente refinada con un sadismo totalmente exento de sentimiento.
El mal va surgiendo paso a paso, con un ritmo en “crescendo” que lo marca la luz, la oscuridad y el sonido. El juego de la iluminación logra efectos sencillos pero efectivos que, sin que el espectador lo advierta apenas, va creando un ambiente de angustia que acorta las respiraciones provocándonos un efecto de fatiga y casi asfixia.
Hannibal Lecter, ese personaje al que, en el fondo, se llega a admirar porque elige matar a aquellos que actúan guiados por instintos poco nobles se convierte en caníbal gourmet de un modo absolutamente intencionado. Quiere saborear la muerte y disfrutar de sensaciones culinarias totalmente alejadas de las concepciones aceptadas. Él va siempre más allá en todo lo que inicia. Cuando estudia medicina lo que verdaderamente le interesa es observar y aprender aquello que jamás ha sido probado por nadie. También es un modo de acabar con aquellos que le han convertido en lo que él es. El personaje de Harris pudo haber visto cómo su hermana Mischa era ingerida por los alemanes. La Europa de la posguerra era un territorio en el que escaseaba la carne. Los seres humanos, a pesar de que no suele figurar en las referencias históricas, sirvieron en ocasiones de alimento. Esto fue lo que le tocó vivir a Hannibal.
Ver cómo muere alguien ahogado ante sus propios ojos, observar cómo un cuerpo se desangra en vida... Ese ser ha sido que siempre ha poseído una semilla maligna en su interior ha visto cómo ésta crecía alimentada por los propios hombres y llega a odiar la condición humana siempre que no le resulte interesante.
Solo hay un haz de bondad en su vida: la esposa japonesa de su difunto tío. Lady Murasaki le enseña los secretos y claves de lo selecto y refinado y entre ambos surge algo más que una relación fraterna. La noble japonesa tratará de evitar la pérdida de la condición humana de Lecter... pero cuando éste llega a sus manos es demasiado tarde.