El polifacético Sean Penn vuelve a ponerse detrás de la cámara para acercarnos la trágica y admirable historia real de Christopher McCandles. Basada en el bestseller de Jon Krakauer, Penn logra contar de una forma más que acertada, una historia que a simple vista parecía difícil de llevar a la gran pantalla. Con gran maestría, Penn, hace una adaptación de que no solo se centra en el viaje que emprendió este joven de 22 años al graduarse de la Universidad, que renunció a una vida adinerada, llena de comodidades, para adentrarse en un viaje por territorios hostiles que lo llevaron a descender peligrosos ríos y escalar complicadas montañas, en busca de sus ideales. Una aventura que lo lleva a encontrarse consigo mismo, con la naturaleza, y con distintos personajes que se cruzan en su camino, que le aportan experiencia a su vida, hasta el cúmulo de fatídicos errores que le hacen encontrar su propia muerte. Muchos lo tildaron de joven aventurero, trotamundos o simplemente otro norteamericano perdido que no sabía exactamente lo que buscaba. Lo cierto es, que se trata de un joven diferente al resto, que motivado por su espíritu luchador y aventurero, en busca de la verdadera libertad, emprendió un viaje donde dejo su vida, aunque no lo pretendiera así.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.