Una película oscura y retorcida que por momentos resulta verdaderamente espeluznante pero que en el fondo nos muestra, a una pareja como cualquier otra, que a pesar de todo lo que han vivido y al borde del divorcio, quieren vivir y permanecer juntos. Ese es el punto de partida de un thriller estremecedor donde nada falta ni nada sobre. Era el último viaje de la pareja justo antes de su inminente divorcio. David (Luke Wilson) decide tomar un atajo, cogiendo una carretera desconocida y solitaria, donde el coche se avería. Ante la imposibilidad de solucionar el problema mecánico deciden pasar la noche en el motel más cercano. Un vez instalados en la habitación, un antro decante, escuchan unos ruidos y golpes desesperados de la habitación contigua. Deciden informar al conserje de la situación pero este les informa que están solos en el motel. Para relajarse, Amy (Kate Beckinsale) y David deciden coger unas cintas de video que había junto a la televisión, pero pronto descubren que las macabras escenas de asesinatos, están filmadas en la habitación y que ellos son los próximos actores de la nueva película. Un film de suspense absoluto donde con un argumento simple pero bien hilvanado y pensado nos mete en miedo en el cuerpo. Elegante como las películas de terror de antaño, verdaderamente logra el sobresalto en el espectador.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.