Un joven atormentado por la muerte de su mujer conduce sin rumbo el coche que la condenó y atraviesa Norteamérica. En una gasolinera perdida encuentra a un excéntrico y afable autoestopista, con una pinta curiosa, que quiere ir a Graceland. El tipo tendrá sesenta años, se peina un pobre tupe cuidadosamente y viste camisas de alegres colores. Dice que su nombre es Elvis. Y que regresa a Memphis para recuperar su vida y su trono. El Rey ha vuelto.
