El punto de partida de "Get rich or die tryin" (que traducido sería "hazte rico o muere intentándolo") es tan poco interesante como el desarrollo que se le da posteriormente, y la publicidad puede llevar a confusiones. La película debería ser para el rapero Curtis "50 Cent" Jackson, en principio, un vehículo de autopromoción similar al que Eminem se creó con "8 Mile". Sin embargo ni la película ni el protagonista, un cantante con presencia física pero incapaz de convertir su energía en una buena actuación, consiguen implicarnos en el proceso de creación de un artista. "Get rich or die tryin" ahonda más bien en la historia criminal de un pequeño gangster que tiene cierto interés en hacer música. Los dos géneros no confluyen bien en esta película y se consigue, más que dispersión, aburrimiento. Jim Sheridan, responsable de las excelentes "Mi pie izquierdo", "En el nombre del padre" e "In America", ha hecho un viraje extraño en el tema elegido, probablemente queriendo dejar de lado la etiqueta de autor irlandés que se le ha puesto. El resultado no es nada agradable, pues los tópicos se repiten en un argumento basado él mismo en un lugar común del cine norteamericano. Recientemente Ron Howard, especialista en el género, fabricó la poderosa "Cinderella Man", también sobre la consecución del sueño americano en el país de las posibilidades. Pero detrás de aquello había un guión sólido, se usó a grandes actores y se dio una vuelta de tuerca a todo lo que podía darse por sentado. No hay nada de esto en la película de Sheridan y "50 Cent". Tampoco hay una claridad mínima sobre qué tipo de film querían hacer. No es la biografía de un rapero, pero tampoco es un filme de denuncia social o de acción. Aprieta poco aunque sin abarcar mucho.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.