Este thriller americano nos trae devuelta a la gran pantalla a Anthony Hopkins, que vuelve a encarnar a uno de los personajes que mejor le sienta, un asesino a sangre fría. Acompañado por la joven promesa Ryan Gosling (Half Nelson), tejen una historia que atrapa de principio a fin, jugando al gato y al ratón. Crawford (Hopkins) asesina a su esposa porque le había engañado con otro y queda libre debido a un error en el juicio. Beachum (Gosling) el fiscal del caso ante el veredicto de inocencia, empieza a investigar por su cuenta para demostrar su culpabilidad. Aunque esta película no destaca por aportar nada innovador al género, con sus brillantes interpretaciones, un argumento inteligente y sorprendente, el espectador no se aburrirá jamás.
Mark Wahlberg se mete en la piel de uno de los personajes más carismáticos de los videojuegos, un atormentado policía en busca de los asesinos de su familia.