"Flicka" es un drama mediocre destinado a un sector del público que, otra vez, se va a quedar sin poder disfrutar de cine de calidad; no hay tantas películas destinadas a las niñas a punto de entrar en la adolescencia y demasiado a menudo, como ahora, éstas son demasiado imperfectas como para dejar huella. El problema es que nos encontramos ante un drama, una historia de crecimiento poderosa en principio, donde todo es demasiado bonito, y donde la sonrisa de Maria Bello parece la risa contenida de una persona drogada. Todo en "Flicka" tiene un aire de irrealidad que no casa bien con la historia, pero la irrealidad da luego paso al absurdo. La protagonista es rebelde, como le obliga su edad, aunque su rebeldía tiene algo de idiótica, lo que resta fuerza al argumento. Cuando demasiadas cosas fallan, es más difícil concentrarse y dar al filme un voto de confianza pasando por alto sus fallos. Después de una hora, "Flicka" ha conseguido crear demasiada confusión en el espectador como para que éste sienta interés en la obsesión sublimada por los caballos de su protagonista.
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