Llega tarde a nuestras pantallas, pero finalmente se estrena "Febrer", una película ambiciosa que, a pesar de algunos desmanes de grandeza, se las ingenia para entretener y provocar algunas reflexiones. Para la autora, el 29 de febrero es un día regalado, un día que bordea con lo mágico y un espacio metafórico de lo que, sin estar, existe. Con esta premisa metafórica nos aboca al estudio de un personaje fantástico, la Sela a la que interpreta Laura Conejero, a través de sus relaciones con tres hombres. La protagonista está muerta; sólo podemos acceder a ella a través de la investigación de Lars (Julio Manrique) y de los vídeos que la chica ha ido grabando de los momentos fundamentales de sus relaciones con él y otros dos hombres. Al poco de comenzar la película el espíritu de Isabel Coixet parece revolear con ciertas inspiraciones: a medida que avanza, la sencillez de la galardonada catalana desaparece, y nos sentimos más cerca de las novelas de George Bataille y otros escritores similares; cuando termina, hemos pasado un buen rato aunque el espectador necesitará esforzarse en desmadejar las intenciones de Silvia Quer, debutante en la dirección del largometraje y guionista de la pieza. "Febrer" es ambiciosa y extraña: no puede sino notarse la imperfección que golpea a cada rato, aunque esto mismo resulta ser parte de su encanto al insuflar vida a un material demasiado intelectual por otro lado.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.