Niki Caro ha transportado con fuerza una historia poderosa. Su dirección, sin embargo, es lo menos atractivo de una película seductora y necesaria. Charlize Theron hace la mejor interpretación desde "Monster", y sin llegar a los extremos de aquella ocasión, demuestra no temer a la cámara aún estando sin maquillar. Theron irradia fuerza interior y coraje, haciendo imposible para el espectador escapar la empatía con su personaje. La actriz interpreta a una mujer que, habiendo sufrido abuso sexual, se atreve a denunciarlo por primera vez en Estados Unidos (en los años 70), luchando contra su familia en el proceso, rompiéndose y reconstruyéndose en una difícil batalla. Aunque Theron centra la atención de la película, y su gran actuación eleva el filme a la gran categoría que tiene, está muy bien acompañada por un reparto de gran altura: otras dos ganadoras de un Oscar, Frances McDormand y Sissy Spacek, interpretan brillantemente a una compañera de trabajo y a la madre de la protagonista. La historia de "En tierra de hombres" es dramática, sobre todo porque está basada en un hecho real no tan lejano en el tiempo. El guión resuelve bien una complicada narración que incluye juicios, el desmoronamiento de una familia, y el cambio de posicionamiento de una sociedad entera. "En tierra de hombres" podría llamarse película feminista, pero lo que enseña precisamente el filme es que en la defensa de la dignidad humana no debería haber diferencias.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.