El título de "En busca de un beso salvaje" añade una carga considerable de erotismo y emoción a una película que no posee estas características. Es extraño imaginar por qué esta película, que se estrenó en el resto del mundo en 2001, llega tan tarde a nuestras carteleras: considerando lo pobre que es esta farsa romántica, no hacía ninguna falta ponernos al día. "En busca de un beso salvaje", dirigida por Eric Broos, demuestra que siempre se puede ir más lejos a la hora de hacer inverosímil la trama clásica "chico busca chica", y que el nivel de estupideces con que se justifican estas historias puede ampliarse aún considerablemente. No existe un género llamado "amor a primera vista", pero si existiese y hubiese un número considerable de fans, serían los únicos a los que podría interesarles esta película. El filme agoniza desde el primer momento y se lleva al espectador detrás en su descenso frenético. El guión de la película, firmado por los debutantes Eric Aronson y Paul Stanton, no respeta ninguna lógica, resultando absurdo y tedioso. Parece haberse escrito simplemente para llenar las páginas necesarias desde que Kevin (Lance Bass) ve a la chica, enamorándose perdidamente, hasta que la consigue..
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.