Comedia romántica escrita y dirigida por Bart Freundlich que intenta emular, sin conseguirlo del todo, al gran maestro de la comedia americana ubicada en Nueva York: Woody Allen. Incomprendido en EEUU a Allen se le venera, sobre todo, en Europa; él mismo ha hecho alusión en sus películas sobre el tema y no dejando del todo bien a los europeos a quienes tacha de tragarse lo que sea bajo las ínfulas de la intelectualidad. En este caso Freundlich retrata a dos parejas siguiendo el ejemplo dejado por "Melinda y Melinda" (2004). En clave de humor les ayuda a encontrar algunas respuestas a lo largo de un guión pensado para obtener el beneplácito de los "progres" americanos. Esta película es entretenida aunque no entrará dentro de las quinielas de los mejores filmes del año porque le falta aún mucha madurez a su creador para dar con los pequeños detalles que hacen una obra maestra. Sin embargo, es cierto que tiene algo y no hay que descartarla rápidamente. Tiene gracia sobre todo en los diálogos: ¿Quién pensaba que el matrimonio sería como irse a buscar prostitutas pero sin pagar? La respuesta no hace falta darla en voz alta.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.