Johnnie To trae la secuela de su primer "Election" que gustó y mucho. Los aficionados han aclamado la primera entrega sobre la mafia china por su ritmo y su nivel. Mantener ese cénit le resultó difícil, ya que la película decaía en sus siguientes minutos pero a To lo cosechado le ha dado para hacer esta segunda entrega. El argumento es el más recurrido en los filmes dedicados a las mafias: el nombramiento de un Padrino que una a todas las tríadas... y, a nivel oficial, encontrar un nombre que sea capaz de unificar y pacificar el violento mundo del hampa de Hong Kong. Para contar esta historia To utiliza sus recursos más desarrollados y todos los elementos elaborados y perfilados durante años en el cine de acción oriental. Se hace bastante repetitivo porque el espectador tiene la sensación de que lo que está pasando ya lo ha visto antes... pero lo que sí hay que reconocerle al director es que ha sabido encontrar el `quid´ del arte cinematográfico. Es elegante en su fotografía, en sus movimientos de cámara y en sus secuencias. Solo por esto merece la pena.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.