Eduardo Mignogna nos acerca con su nueva película, El Viento, a dos mundos que parecen opuestos, pero que se encuentran íntimamente ligados. La juventud de una nieta perdida en su indefinición, contrasta con la vejez de un abuelo interpretado por el gran Federico Luppi, que enfrenta a su nieta con su fracaso. Las raíces de la tradición y la familia, parecen hilos invisibles de marionetas que nos guían en nuestro tortuoso camino. Pero sólo el cariño y el amor de la familia, aunque en parte desconocida, es una balsa de salvación que no podemos rechazar. Algo así le ocurre a la joven protagonista de esta historia, Antonella Costa, que no se atreve a enfrentarse a sus problemas por miedo al dolor que le pueda ocasionar. Pero la visita de ese abuelo casi desconocido, de sus conversaciones y anécdotas, le demostrarán la importancia que tiene enfrentarse a su dolor, para sentirme mejor consigo misma. Esta película es un elemento cálido en nuestra cartelera, que nos tiende la mano hacia nuestro corazón.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.