Los seguidores de la saga Bourne no se sentirán decepcionados por la tercera entrega de las peripecias del agente secreto que ha perdido su memoria y al que da vida Matt Damon. “El ultimátum de Bourne” es digna heredera de sus predecesoras. Salida de la visión del mismo director que “El mito de Bourne”, el siempre eficaz y a veces brillante Paul Greengrass, el filme mantiene todas las señas de identidad de una historia que tiene atrapados a espectadores de todo el planeta. Hay que agradecer a los productores que hayan sabido encontrar una fórmula para explotar a la gallina de los huevo de oro sin que la calidad artística del producto y su coherencia se vea comprometida. Damon, con su cara de niño bueno, sirve eficazmente al desarrollo de una historia que se sostiene sobre las espaldas de un guión bien trabajado. El actor norteamericano, que ha asegurado que empieza ha sentirse viejo para este tipo de filmes de mucha acción, realiza de nuevo una actuación creíble y muy comedida, lejos del aire de superioridad de otros espías y similares. Probablemente, en esa aparente normalidad, radica el atractivo de una historia que nadie pensaba que pudiera llegar a arraigar como lo ha hecho. El filme sigue contando con la participación de Joan Allen y Julia Stiles, así como los veteranos Albert Finney y Scout Glenn. Las buenas interpretaciones de todos ellos sirven con enorme eficacia a la noble causa de contar una buena historia sin dejarse arrastrar por todos los tópicos del género. Los fans de la saga podrán comprobar el ansia viajera de Bourne, que, en esta ocasión se ha trasladado a ciudades de todo el mundo. Los espectadores madrileños reconocerán, en esta ocasión, paisajes de su ciudad. El equipo rodó en el centro de la capital de España, en la estación de Atocha y en un área de servicio de una autovía que rodea Madrid. Un aliciente más para gozar de una película perfecta para una tarde de verano.. o de invierno.
De Niro y Pacino, dos detectives a punto de jubilarse que van a recibir un último caso, el de un asesino cuyo objetivo son los criminales que han quedado en libertad.