Cuando la Gran Depresión golpeó América durante los años 20, encontrar trabajo resultaba difícil, pero si eras pobre y negro se convertía en una tarea imposible. Una opción era trabajar como portero de la Compañía de Ferrocarril Pullman, lo que equivalía a ganar un tercio de lo que percibían los empleados blancos y trabajar varios días gratis. Y podías olvidarte de que te llamasen por tu verdadero nombre -todos los porteros negros se llamaban sencillamente "George", por George Pullman, la primera persona que contrató esclavos emancipados.
