El Rey Arturo dice ser la historia que inspiró una leyenda. Aunque en realidad, muchos elementos legendarios han sido cambiados y alterados. Según esta historia escrita por David Franzoni, el guionista de Gladiator, Merlín no es un mago sino el líder de los Woads, una guerrilla formada por soldados con trenzas, caras azules y tatuajes por todo el cuerpo. También en esta historia los Caballeros de la Mesa Redonda son un grupo de paganos que no parecen tener ninguna intención de buscar el Santo Grial. Y por último, el trío amoroso entre Ginebra, Arturo y Lancelot no existe. En esta nueva historia de una de las leyendas más contadas, el Rey Arturo no tiene ningún deseo de continuar en Gran Bretaña, solo quiere regresar a Roma (no pensábamos que Arturo fuera un romano fanático). Pero antes de realizar su partida encomienda una última misión a sus caballeros: decidir quien ocupará el trono una vez que él se vaya.
En realidad, El Rey Arturo está compuesta por detalles que ya hemos visto anteriormente en la gran mayoría de películas épicas de acción, como El último samurai o Braveheart.
Ginebra es ahora una guerrera con tatuajes experta en arquería; Lancelot no tiene ningún interés en ella y Merlín es un guerrillero.
La película cuenta con una música poco adecuada para esta leyenda; la filmación es oscura y ambientada en niebla a comparación de otros filmes que evocan esta leyenda que nos han acostumbrado a escenarios verdes y montañosos. Las escenas de combate son brutales y poco coherentes con la historia.
Antoine Fuqua dirige este filme después del gran éxito de Día de entrenamiento, con la producción de Jerry Bruckheimer, quien produjo Piratas del Caribe que consiguió ingresos de 300 millones de dólares y presentándonos a Keira Knightley.
Ahora, Bruckheimer lo intenta una vez más, con otro talentoso y exitoso director y con su actriz descubierta Knightley, además de contar con el guionista de Gladiator. Obviamente cuando los estudios Disney aceptaron el proyecto pensaron que la fórmula funcionaría, cualquiera lo haría. Pero al final, resultó ser un filme repetitivo y una copia de Gladiator.
En general, el trabajo del director es bueno, al igual que los actores, no son ellos los responsables de que el filme sea un fracaso, porque ellos hacen su mejor trabajo; sino en el guión.
Clive Owen interpreta a Arturo y Stephen Dillane es Lancelot. El trabajo de ambos, es bueno, dándoles demasiado interés a los personajes de lo que se merecen.
Mark Wahlberg se mete en la piel de uno de los personajes más carismáticos de los videojuegos, un atormentado policía en busca de los asesinos de su familia.