Hace ya mucho tiempo, en medio del océano Pacífico, Fenua Poerava, la Isla de las Perlas, era invisible y sus guerreros Tehoés invencibles. En 1918, a bordo del buque Delfín, el Capitán Alfred de Morsac que se traslada a Oceanía para reclutar voluntarios polinesios para luchar en Verdun, tropieza con el Capitán Lefëvre que se sirve de los indígenas como mano de obra gratuita para trabajar en las minas de níquel.
