Basada en la aclamada novela de Charles Baxter "El juego del amor", el galardonado director Robert Benton lleva a la gran pantalla una historia sobre el amor y sus juegos con los humanos. Difícilmente otro director tenga la capacidad de expresar al amor y los sentimientos como lo hace Benton, quien ya lo demostró anteriormente en películas tan recordadas como "Bonnie and Clyde" o "Kramer contra Kramer". Esta película habla del amor y las diferentes maneras que tiene de manifestarse, dentro una pequeña comunidad, que se ve sacudida por el impacto que este sentimiento está generando entre sus habitantes. El observador de todos estos cambios es Harry (Morgan Freeman), un profesor que se tomo un respiro de la enseñanza después de la muerte de su hijo. Harry pasa la mayor parte del tiempo en una cafetería de la cual Bradley (Greg Kinnear), uno de sus mejores amigos, es el dueño. Desde su asiento contemplará como el amor alterará la vida de todos los protagonistas incluido su amigo. Es una de esas extraordinarias películas que a medida que avanza la trama va siendo cada vez mejor, donde revela las misteriosas formas en que amor se presenta en nuestras vidas y destinos. Además de mostrarnos como el amor nos cambia y hace que nuestro corazón se abra.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.