La mayoría de las películas se mueven en el terreno de la acción, en los hechos, e incluso hay profesores de cine que insisten en que sólo importa lo que ocurre. "El intruso" plantea un hecho al comienzo de la película, y luego, lo fundamental de la trama es lo que significa, las implicaciones morales, el efecto sobre los protagonistas del suceso y la agitación interior (mucha o poca) que viven. El debutante Roger Michell no ha conseguido muchos premios por "El intruso", aunque se ha codeado con los más grandes de Europa en los galardones de la Academia Europea del Cine o los Premios del Cine Independiente de Reino Unido. La escena que abre la película es de las más redondas que recordamos en el cine reciente, y sin embargo, es de una pasmosa simplicidad: un globo de aire caliente aparece en el cielo mientras Joe (Daniel Craig) y Claire (Samantha Morton) disfrutan un picnic. El globo llega a tierra violentamente y de él salta un hombre; pero antes de que el niño que aún está a bordo pueda bajar, el globo vuelve a ascender. Joe corre hacia el globo para coger una de sus cuerdas; otros hombres colaboran. Sin embargo, poco a poco, van dejando escapar las amarras, todos excepto uno, que se eleva con el globo hasta que no puede aguantar más y cae al vacío. La muerte aparece literalmente, en la tranquilidad de un picnic, desde la claridad del cielo. Luego sabremos que el niño consiguió salvarse, lo que lejos de tranquilizar a Joe, le hace plantearse qué hubiera pasado si no hubiera soltado la cuerda, si no podría haber evitado una muerte que fue en vano. Joe enseña ética en la universidad; desde el accidente tortura a sus alumnos con preguntas difíciles, que buscan una salida a la obsesión que le corroe. Para dificultar las cosas, un siniestro personaje está desarrollando su propia obsesión alrededor de Joe: Jed, al que Rhys Ifans interpreta con tanta calidad como Morthon y Craig hacen con sus personajes, cree que hay un significado oculto en el hecho de que ambos estuvieran presentes en el accidente. Michell ha creado una maravilla dramática con elementos mínimos y clásicos. Demuestra que el cine de calidad no está en una capacidad económica que permita cualquier lujo digital, o en enredar hasta el infinito una historia reciclada de otros filmes.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.