Stephen Herek, director de películas como 101 Dálmatas, se introduce en esta ocasión en la comedia de situación con El hombre de la casa. El resultado no puede ser más penoso y aburrido. No se aceptan otros calificativos para una cinta que más parece una sitcom televisiva, que un estreno de la actual cartelera veraniega. Ni siquiera la presencia del siempre sólido, Tommy Lee Jones, puede salvar una cinta, en la que el argumento gira entorno a un policía que deberá proteger a cuatro jóvenes porristas de un asesino. Como hecho completamente previsible, la convivencia, en principio difícil entre ellos, se convertirá en una experiencia que cambiará completamente sus vidas. El filme sigue al pié de la letra los elementos clásicos de este tipo de comedias, como la ubicación de un personaje serio y rígido en un entorno completamente diferente a su elemento habitual, y el cambio que se efectuará con el paso del tiempo en su personalidad. Película que conseguirá arrancar alguna sonrisa, a los espectadores más benevolentes, pero que resultará más que aburrida para el resto del personal que decida entrar a verla.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.