Marcus Nispel recupera el género de héroes solitarios en los que un guerrero trata de hacer justicia por toda su tribu. En esta ocasión el actor estrella carece de la rotundidad de Arnold Schwarzenegger pero cumple sobradamente con el papel. No es cuestión de echar por tierra la interpretación de Karl Urban solo por no ser un forzudo como el austríaco... circunstancia que, en otro orden de cosas, no es tan importante. El caso es que la cinta es de acción, del género aventuras de leyendas y que resuelve bien el lance. Mezcla todos los recursos digitales que puede sin resultar excesiva... y, además, incorpora los recursos estéticos que incorporó el cine de acción chino en “La casa de las dagas voladoras”. Entre algo de creatividad, una historia, un guión y fijarse en los logros hechos por otros cineastas y otros estudios y productoras cinematográficas es caso es que tenemos un producto entretenido que no desmerece y que resuelve correctamente en taquilla.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.