"El farsante" no es una película realizada por los hermanos Farrelli, pero puesto que actúan como productores, la consideraremos producto de la retorcida mente de esta pareja cómica a todos los efectos prácticos. Aunque ni firman el guión ni dirigen la película, hay bastantes rasgos que recuerdan a "Algo pasa con Mary" o "Dos tontos muy tontos", lo que hace más sorprendente que "El farsante" resulte al final dulce e incluso emocionante. Los hermano Farrelli, agazapados tras el casi debutante Barry W. Blaustein, se entregan a sus desvaríos esta vez en los Juegos Olímpicos de los física o intelectualmente disminuidos. Los problemas que tenemos al referirnos a estos deportistas, intentando no abandonar la senda de lo políticamente correcto, no existen en el Universo Farrelly: Blaustein cruza todas las fronteras y derriba muchos muros, consiguiendo bastantes carcajadas en el intento cayendo lo justo en el humor desagradable y de fluidos que podríamos esperar. A cambio, ofrece un acercamiento sorprendentemente sensible y humano a todos los personajes, empezando por el protagonista Johnny Knoxville, que se hace pasar por disminuido para ganar el premio de estas olimpiadas y pasando por todos los personajes secundarios que verdaderamente compiten. Los espectadores que menos contentos estén seguramente van a ser los fans verdaderos del dueto de productores, pues la maldad y saña de la que han hecho gala muchas veces (con efectos cómicos dolorosos pero magníficos) queda aquí reducida a casi nada.
La tregua entre el mundo de los humanos y el reino de lo fantástico está a punto de romperse. En estos casos sólo hay una criatura a la que se puede recurrir.