Esta producción francesa de género dramático es para degustar poco a poco, como el buen vino... ¡lástima que no haya salas de cine que recreen la atmósfera de un selecto club donde haya pocas mesas y se pueda disfrutar de un riquísimo zumo de uva fermentado en barrica de roble! Porque esta sería la forma idónea de ver esta película en todo su esplendor. Philippe Lioret ha sabido hacer un magnífico trabajo con el guión que escribió en colaboración con Emmanuel Courcol y Christian Sinniger. E una de esas historias que acrecientan y alimentan la creencia popular de que hay seres que, sin saber muy bien de dónde vienen y hacia dónde van, que no dan gran información de sí mismos y que tampoco dan pistas de su pasado o su futuro, sin embargo, son capaces de lograr influir en aquellos con quienes comparten un breve lapso de su vida de un modo imborrable. Una producción que cuenta una de esas historias y que, como suele ocurrir con el cine francés, resulta elegante, chic y sencilla. Para `gourmets´del cine.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.