El despertar es un thriller psicológico dirigido por Roland Suso Richter, convirtiéndose en su debut en el cine americano después de Un túnel hacia la libertad y Eine Handvoll Grass. El filme cuenta con la participación de Ryan Phillippe, Sarah Polley, Piper Perabo, Stephen Rea, Robert Sean Leonard, Stephen Lang y Peter Egan. La historia se basa en Simon Cable (Ryan Phillippe), un joven que despierta en un hospital sin recordar casi nada de lo que ocurrió. Lamentablemente, no tendrá la ayuda de sus seres mas cercanos, sino la de su médico, el Dr. Newman (Stephen Rea).
Su mujer, Anna (Piper Perabo) está convencida de que es el responsable de la muerte de su hermano, lo que complica aun mas las cosas.
De una manera fantasmagórica Simon viaja en el tiempo junto con un ser extraño y desconocido que le recuerda una estancia anterior en el hospital. Así, poco a poco y de una manera extraña y hasta a veces paranormal va acercándose a la verdad, intentando recuperar el tiempo y salvar a su hermano de una muerte catastrófica.
La historia fue anteriormente una obra teatral escrita por Michael Cooney basada en su novela Point of Death.
El guión es complejo y difícil de descifrar por momentos, logra sorprendernos a medida que la trama transcurre y fluye. Los actores desarrollan bien sus personajes, aunque en realidad no son de aquellos que necesiten mucho desarrollo ni mucho esfuerzo. Es Ryan Phillippe quien sobresale, demostrando que este género es el que mejor va con su estilo.
La dirección de Roland Suso Ritcher es complicada y hasta a veces nos da la impresión de confusión y poca claridad. Si bien la historia es como un nudo que debe ser desatado y que cuesta bastante lograrlo, la dirección parece que en lugar de desatarlo, lo enmarañe aun más.
El filme es promocionado como un thriller psicológico, aunque en realidad tiene muchos mas factores de ciencia ficción, con sus extraños viajes en el tiempo y los raros personajes que aparecen por momentos.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.