El director Paul McGuigan ha conseguido con "El caso Slevin" (Lucky number Slevin) una pieza de diversión cinematográfica que probablemente se convierta en una película de culto menor. "El caso Slevin" cuenta con un guión magnífico en el apartado de los diálogos, un reparto que funciona maravillosamente junto y un diseño artístico elegante y desenfadado. Josh Hartnett centra el protagonismo de este thriller coral repleto de buenos personajes y actores: Stanley Tucci, Ben Kingsley, Bruce Willis, Morgan Freeman y Lucy Liu consiguen unas actuaciones memorables. "El caso Slevin" se fundamenta sobre la confusión de la personalidad del protagonista: dos bandas armadas toman al joven Slevin por su amigo Nick, dando lugar a una persecución como en "Con la muerte en los talones" de Alfred Hitchcock. Hay referencias en "El caso Slevin" a esta película clásica, al cómic y a otros elementos de la cultura pop. En ocasiones da la sensación de estar ante un refrito "Tarantinesco", pero "El caso Slevin" tiene la suficiente personalidad en otros momentos como para ser interesante por sí misma. McGuigan ha tomado de Tarantino la estructura acelerada y ecléctica de "Pulp Fiction" y "Kill Bill". El director se sitúa además en la omnisciencia, y nos hace saber permanentemente que sabe qué tipo de película está haciendo, homenajeando los géneros en que se mueve. Precisamente el filme pierde humor a partir de la segunda mitad, porque las reflexiones sobre el propio carácter de la película se hacen abusivas. El guión muestra entonces su mecánica con demasiada obviedad: todas las piezas del puzzle ocupan su lugar y las sorpresas sobre la identidad de los personajes se resuelven, pero lo hacen de manera demasiado milimétrica y perdiendo el sentido de improvisación que parecía tener hasta entonces. El guión de "El caso Slevin" es, a pesar de su estructura algo forzada, inteligente, y posee algunas de las mejores frases que puedan recordarse en cualquier thriller reciente.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.