Es una película de terror aunque supuestamente inspirada en un acto de amor. Sin embargo, lo más aterrador de "El caníbal de Rothenburg" es que está inspirada en un caso real: el de Armin Meiwes quien fue condenado en enero de 2004 a ocho años y medio de prisión por la Audiencia Provincial de Kassel por homicidio, tras confesar haber matado al berlinés Bernd Jürgen Brandes, de 43 años. Los detalles del asesinato fueron publicados con profusión en los medios de comunicación pues Meiwes, con el consentimiento de Brandes, no solo mató a su víctima sino que se comió parte de su cuerpo. Esta película, que ha sido más que bien recibida en varios festivales de cine y que cuenta con varios premios entre los que destacan los de mejor actor, mejor fotografía y mejor dirección en el festival de cine internacional de Sitges, es un thriller psicológico que plantea una angustia terrible al espectador. El protagonista no es tanto el caníbal como Keri Russel (Katie Armstrong) quien interpreta a una estudiante norteamericana en Alemania que elegirá el caso para hacer su tesis. El modo en que el realizador cuenta la historia y la atmósfera general del filme, húmeda y opresiva, causa un malestar permanente a quien la ve. No apta para estómagos delicados.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.