El Calentito es una nueva producción española que nos remite a una etapa muy presente entre las generaciones ya adultas de nuestra sociedad: la movida madrileña y el principio de los años 80. La directora Chus Gutiérrez, participó en dicho movimiento de forma muy activa, y se nota en este filme impregnado de momentos autobiográficos. Pues en él se reflejan y recuerdan unos momentos llenos de ingenuidad y de expectación ante lo desconocido. Que el filme termine precisamente en la noche del famoso 23 de febrero de 1981, con el golpe de estado del Coronel Tejero, no es una casualidad, sino una reflexión muy medida. Las aventuras de una chica bien, representada por Verónica Sánchez, que terminará convertida en cantante de un grupo punkie femenino, es una metáfora de la evolución social vivida en una época donde se comenzaba a respirar la libertad. Estamos ante un correcto y honesto filme, que puntualiza en demasía ciertos momentos históricos que aun recuerda gran parte de la sociedad. Pero también, es reparador para el espectador que vivió ese cambio, el echar una vista hacia una juventud perdida pero emocionante.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.