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(6 comentarios / 9 valoraciones)
Una peripecia particular (La boda del monzón) sirve como punto de vista inicial para una reflexión social (Salaam Bombay) e incluso, alargada en el tiempo, para una panorámica multicultural e histórica. Es interesante que Nair haya preferido prescindir de la anécdota central: se nos cuenta el discurrir mismo de la vida y no un aspecto concreto de su curso. Para cualquier pelÃcula hubiera sido más fácil centrarse en el amor y el matrimonio, o en los hijos y su relación con los padres, o en los problemas de desencuentros culturales, o en la muerte y la pérdida. Pero en este caso todo ello orquesta ese recorrido colorista y bien hecho que a veces redunda en lugares cinematográficos comunes (la visita de la rubia Maxim a casa de sus futuribles suegros indios, las varias bodas o fiestas) y otras veces nos sorprende (el momento anterior al parto). De hecho, ese prescindir de anécdota central sobre la que articularse, esa ausencia de motivo único, es el valor más caracterÃstico de la cinta y de su voluntad de mostrar, más allá de la casuÃstica familiar, un fresco que invite a la reflexión. Pero también es lo que a veces la carga de material diverso, no siempre original, y lastra la deseada ligereza que disfrutamos en pelÃculas anteriores de la directora. En cualquier caso hará disfrutar y sentir al espectador los avatares de sus personajes.
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