Al más puro estilo de "Mentes peligrosas" (1995); un éxito de taquilla que devino en serie de televisión algo menos exitosa, "Diarios de la calle" recupera la violencia del `ghetto´. Repite el encuentro a través de la música y la literatura de historias que aquellos que viven en esa persecución continua sienten y padecen. En esta ocasión la protagonista es Hillary Swank y los chicos a los que trata de acercarse y cuya máxima aspiración en la vida es la de llegar vivos al día siguiente, son una mezcla multirracial en la que predominan los latinos y los asiáticos. Ellos tendrán que escribir sus historias personales y sus sentimientos, que no difieren tanto unas de otras y Hillary tendrá que demostrar que es capaz de afrontar la responsabilidad de ser la pieza fuerte del cartel. Hay varias razones para acudir al cine a ver esta propuesta y una de ellas, aunque no sea políticamente correcta, es para ser testigo, aunque sea de forma ficticia, de las batallas y las persecuciones que se llegan a librar en la calle. La realidad no difiere mucho.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.